viernes, 1 de junio de 2012

Cajas



Le hicieron un regalo.
Era una caja enorme
y dentro había otra caja
–la broma de siempre–.

Y así abrió cajas un día tras otro.

Cada vez eran más pequeñas
pero no se agotaban.

Dio las gracias por el regalo,
el final importaba algo menos:
cada caja le había traído
su pequeña porción de eternidad.


A.A.G.

2 comentarios:

  1. La vida es esa caja.
    Nos vemos esta tarde, Carmen (ALEGREMENTE)

    ResponderEliminar
  2. Y que cada día abramos (alegremente) una caja nueva

    ResponderEliminar