sábado, 20 de abril de 2013

Para que todo estuviera en su sitio


Germán Bandera, portada de la VII Edición
de Mujerarte 
Hoy, mientras hablaba en clase sobre el miedo
enfermizo que Juan Ramón sentía ante la muerte,
me vino a la memoria que había olvidado
descongelar la comida del día.
Luego comencé a leer un poema con el tono adecuado
modulando la voz y prestando
un cuidado especial a las pausas,
porque las pausas y el silencio
son también importantes.

Entonces, en cada verso,
recordé lo que había dejado sin comprar,
lo que era imprescindible para no romper
la armonía del mundo:
leche, galletas, zumo, pan de molde.

Hablé, Juan Ramón, de tu poema Espacio
y leí un fragmento
poniendo esta vez toda
mi atención en cada palabra,
y en el Dios al que deseabas y al que yo deseaba.
Y me dije que tú
no estarías muy contento conmigo.

Pero empecé a pensar en cómo organizar
el fin de semana para que todos
fueran felices, y todos –sin ninguna
excepción– se sintieran queridos.

Sólo me quedaba un par de minutos.
y un soneto dedicado a Zenobia.
Ahora sí, me concentré,
porque ella también era tu vida
y este era tu homenaje
y quise que latiera en cada sonido
que salía de mi boca.
Después, Juan Ramón, lo siento,
me alejé de tu miedo, del anhelo de Dios,
me fui corriendo a casa para hacer la comida,
para comprar el pan,
para que todo estuviera en su sitio.


Texto leído en el acto de conmemoración del XX Aniversario de los Premios Mujerarte de Lucena. 19 de abril de 2013

12 comentarios:

  1. Estupendo poema, con un equilibrio muy logrado entre sencillez y trascendencia. Cuando lo leí por primera vez en el móvil, por el formato reducido, me aparecía como prosa y así lo leí. Ahora me sorprende encontrarlo de esta manera. Son cuestiones formales que poco importan, porque el texto se sostiene ajeno a cualquier intento de someterlo. De hecho, yo no lo sometería y lo pondría en prosa o en verso largo o versículo.

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    1. Muchas gracias, Antonio. Era un poema que llevaba mucho tiempo en un cajón (o en un archivo perdido)y el otro día lo dejé respirar. Después le prometí a alguien que lo colgaría en el blog y he querido respetar las pausas. Aunque quizás algún día lo cambie.

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  2. Estupendo poema que me ha traído de inmediato a la tarde de este domingo las palabras de García Lorca: "Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro".

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    1. Gracias, "Verbarte". Sin duda pediría lo mismo que Lorca

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  3. La armonía del mundo prescinde a veces de la poesía y se recrea en una pulcra lista de la compra o en el orden doméstico o en qué ropa nos ponemos para salir a la calle. Está la poesía, lo poético, mejor, los ritmos, las palabras, la metáfora, el ruido y la furia, como quería Shakespare, y están también los pequeños peajes que tenemos que pagar. He estado muchas veces en eso que describes. Muchas. En el lado etéreo de la vida y, al tiempo, en su lado rutinario, el prosaico, el que no se deja engolosinar la belleza. Muy hermoso tu poema.

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    1. Gracias, Emilio. Cuando lo leí hubo mucha gente que me dijo lo mismo: se habían visto tantas veces en esa situación. Sentir que, por un instante, comunicas es muy hermoso

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  4. De verdad el poema es hermoso. "Para que todo estuviera en su sitio", las naranjas, las aves endurecidas de frío. Todo eso y las alegrías de los cercanos, en su sitio. Porque hay que poner algún orden en lo cotidiano. El arte es el desorden. Tu poema es un breve tumulto, ¿lo ves? También el de Juan Ramón, que se pregunta: "¿Por qué comemos y bebemos otra cosa que luz o fuego?"

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  5. Carmen, no encierres más tus versos. Abre la ventana y déjalos volar.

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    1. Es que lo mío es ser lectora, Alfonso. La poesía es algo más serio. Como decía mi admirado Montaigne, se puede hacer el tonto en muchas cosas, menos en poesía. Un saludo.

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  6. En el año 87, en el barrio de los Remedios de Sevilla logré obtener una plaza de profesor de Lengua- al igual que tú-exponiendo en la encerrona el tema que versaba sobre Juan Ramón Jiménez. Tú, junto a tu compañero Manolo Huertas, me recogisteis en Fernán-Núñez para ir a pedir los destinos.
    Además de la excelencia del poema, de su "candidez" entendida positivamente y de la dulzura que desprende, me ha hecho recordar la fiesta que nos dimos en la Velá de Santa Ana. No sé si me recuerdas: José María Santos Blanes. Hoy imparto clase en el IES Francisco de los Ríos de Fernán Núñez. He dado con tu blog y lo seguiré. También lanzo versos en otro blog para aquel que desee acercarse a él.En una ocasión- estando en Aguilar- Pipo, el librero magistral, me comentó que te conocía.

    Un saludo

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    1. ¡Cómo no voy a recordarte y cómo no voy a recordar la Velá!¡Qué fiesta, y cómo nos cambiaba la vida... para bien!¡Qué alegría habernos encontrado de nuevo! Un saludo y buscaré tu blog.

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