domingo, 21 de julio de 2013

"La campana de cristal", I

Sylvia Plath, con sus mejores galas, entrevista a la novelista
Elizabeth Bowen, en Cambridge, para Mademoiselle.
Fuente: The Guardian


Durante los meses de primavera y verano de 1961 Sylvia Plath (Boston, 27 de octubre de 1932 - Londres, 11 de febrero de 1963) escribió su única novela, La campana de cristal (The Bell Jar). Casada desde 1956 con el poeta Ted Hughes, con el que tenía una hija de un año, Sylvia Plath había terminado su primer libro de poemas, The Colossus and Other Poems, que se publicaría en octubre del 61. Pero la poesía no daba dinero para vivir. Por aquellos años todavía era éxito de ventas una novela de Mary Jane WardNido de víboras (The Snake Pit)–, en la que la autora narraba sus experiencias en un hospital psiquiátrico. Basándose en el libro, Anatole Litvak realizó una película que consiguió el Óscar en 1948. Sylvia Plath necesitaba una seguridad económica que le permitiera dedicarse plenamente a la literatura; de modo que decidió aprovechar su propio material autobiográfico para escribir esa novela en la que siempre había pensado.


Primera edición de The Bell Jar,
Fuente: Wikipedia

Bajo el seudónimo de Victoria Lucas, Silvia Plath publicó la novela en la editorial Heinemann (Londres), el 14 de enero de 1963. Después de una reimpresión por esa misma editorial, la novela fue reeditada en Inglaterra (Faber) en 1966, ya con el nombre de la autora. En 1970, parece ser que Ted Hughes necesitó algo de dinero para comprar una casa, así que escribió a Aurelia Plath, madre de Sylvia, pidiéndole su aprobación para que la novela se editara en Estados Unidos donde, por esas fechas, podría tener bastante mercado. La edición de Ariel (1965), a cargo de Hughes, que recoge los últimos poemas de la escritora, había sido un enorme éxito de ventas para un poemario y había elevado a Sylvia Plath a la categoría de mito. Aurelia Plath no estaba muy conforme con que se reeditara la novela; no le gustaba cómo su hija había caricaturizado a algunos personajes, incluyendo a la propia Aurelia, que no salía muy bien parada. Hughes no le hizo caso a la madre de Sylvia, y La Campana de cristal se publicó en Estados Unidos, en 1971. Enseguida fue un éxito de ventas y desde entonces se han vendido millones de copias. El feminismo americano de los años 70 convirtió la novela y a su autora en iconos; se realizaron análisis desde el punto de vista psiquiátrico acerca de la verdadera enfermedad de la protagonista, y sobre los erróneos tratamientos; y muchos centros de enseñanza incluyeron The bell jar como lectura en los programas de estudio.

 

En los últimos meses de su vida Sylvia Plath escribió lo mejor de su obra, una poesía única, renovadora en el lenguaje y los temas, que le abrió las puertas del estrecho camino del canon literario. La campana de cristal no alcanza la altura de los poemas de Ariel, pero es una novela muy especial, divertida en algunas escenas, inquietante y estremecedora en otras, con un tono que recuerda a El guardián entre el centeno (1951), de Salinger.

 

Salinger reelaboraba hasta la saciedad sus narraciones. El periodo de gestación de El guardián entre el centeno fue muy largo, y a la composición final le dedicó un año. La campana de cristal se redactó de un tirón, en poco tiempo, y después apenas sería revisada. Las circunstancias vitales de la autora, embarazada y madre de una niña pequeña, con ineludibles tareas domésticas y problemas con su marido, no eran situaciones propicias para un trabajo inmenso y disciplinado. Sin embargo Sylvia Plath consiguió terminar su novela. Después, tras el nacimiento de su hijo, y en el año que le quedaba de vida, se dedicó a su poesía; fue un estallido de creatividad que nos dejó unos poemas poderosos y deslumbrantes. La campana de cristal parece una novela apresurada, que va dando brincos como su protagonista, Esther Greenwood; pero el conjunto, la impresión final de ese rompecabezas, unido a su carácter autobiográfico y a la utilización un lenguaje que alterna las frescura de lo coloquial –sin retórica trasnochada, ni sentimentalismo–, con imágenes y metáforas tan sugerentes como la poesía de su autora, la han convertido en una novela de culto.

 

El hotel Barbizon (El "Amazonas" de
La campana de cristal)
Fuente: A celebratión, this is sylviaplath.info
Salinger había inaugurado un nuevo tono narrativo que influye en muchos escritores; por primera vez aparece el lenguaje de un adolescente de diecisiete años, que se siente desorientado, y ha de aceptar el dolor de las pérdidas: la muerte de su hermano, el adiós a la infancia para entrar en el hipócrita mundo de los adultos. Holden escribe su historia en primera persona, desde un sanatorio psiquiátrico donde, como el propio Salinger al final de la guerra, habrá de recuperarse de su derrumbe psíquico, pero nada sabremos de su experiencia allí. Holden deambula por Nueva York, su hábitat natural, durante tres días de diciembre. Esther Greenwood, una chica de diecinueve años (uno menos que Sylvia Plath por aquellas fechas), que “no había salido jamás de Nueva Inglaterra, excepto para este viaje”, narra también su historia en primera persona. Para Esther, en aquel verano “extraño y sofocante”, Nueva York era “bastante desagradable”, con “sus desfiladeros de granito”, y “las calles calientes reverberaban al sol”; Central Park solo era “un yermo estéril, lleno de estanques para patos”. Holden no tiene ningún objetivo en aquel vagabundeo por su ciudad. Esther se pregunta “qué estaba haciendo en Nueva York”.
 

El 31 de mayo de 1953, Sylvia Plath viajó en tren a Nueva York. Allí pasaría el mes de junio en el Barbizon (“Amazona” en la novela), un hotel exclusivo para mujeres, donde se alojaban las chicas de la alta sociedad americana. Plath había ganado un premio literario que consistía en trabajar en la revista Mademoiselle como “redactora invitada”, lo que constituía un privilegio y un honor, ya que en esa revista escribían autores como Truman Capote o Dylan Thomas. Recientemente se ha publicado en Estados Unidos una nueva biografía, Pain, Parties, Work, Sylvia Plath in the Summer of 1953) de Elizabeth Winder, centrada en la experiencia de Sylvia Plath durante ese mes de junio. El título está basado en las palabras con las que, en una carta a su hermano, Sylvia Plath describía su estancia en Nueva York como una mezcla mortal de “dolor, fiesta y trabajo”. Plath regresó con su madre a Wellesley, cerca de Boston, convertida en una persona distinta. Una campana de cristal estaba descendiendo sobre ella como una pesadilla, que siempre formaría parte “de su paisaje” y que narraría a través de su álter ego, Esther Greenwood, en esta novela que acaba de cumplir cincuenta años.


La campana de cristal II

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