lunes, 1 de diciembre de 2014

El podado Quijote de la RAE

Fuente: RAE
No puedo escribir acerca de El Quijote adaptado de la RAE; aún no lo he visto ni lo he hojeado; no lo he tenido entre mis manos, no he comprobado su peso y su volumen, su número de páginas. No sé si mis alumnos lo incluirían en la categoría de “libro demasiado gordo” o en la de “al menos es finito”; en cuanto al tamaño de la lectura, el juicio de mis alumnos suele ser implacable. Sólo voy a escribir acerca de un lanzamiento publicitario.

El nuevo Don Quijote de la Mancha llega a las librerías en unas fechas señaladas, la Navidad, el mejor momento para vender un libro con voluntad de best seller. Porque hay varias y buenas ediciones de El Quijote y existen también antologías y adaptaciones para niños. Pero nada comparable con esta nueva edición; ese debe ser el mensaje.

De ese modo, la noticia me llegó a través de un anuncio publicitario que ocupaba toda una página de un periódico. No es necesario aclarar que el periódico pertenece a la misma empresa que la editorial de este Quijote, pues en estos tiempos son pocas las editoriales que se pueden permitir semejantes gastos de promoción.


En el anuncio destacaba, en el centro, la fotografía del libro, colocado de tal forma que se podía ver el lomo (poco voluminoso para un Quijote). Sobre la imagen, y a juego con los colores de la portada, se leía en letras rojas y negras:

Disfruta de la esencia de El Quijote, gracias a la rigurosa y eficaz adaptación de la Real Academia Española.

El eslogan me invitaba a “disfrutar de la esencia” de uno de mis libros más queridos y lo hacía en virtud de una “rigurosa” y, al mismo tiempo, “eficaz” adaptación. Y sí, “eficaz” se convirtió en la palabra clave que me llevó a detenerme en un anuncio sin que mi memoria lo deglutiese como tantos otros.

¿Qué entendía la Real Academia Española como “eficaz” para referirse a una obra literaria? ¿Era posible que una institución a la que tanto respeto estuviese respaldando este eslogan? ¿Se podría leer también de una manera eficaz a Góngora, Quevedo, Valle-Inclán o Lorca? A pesar de todo debía reconocer que el anuncio resultaba “eficaz”, pues cumplía uno de los objetivos esenciales del mensaje publicitario: atraer la atención de los consumidores. Así que me demoré en la página y leí el texto, con letra más pequeña, colocado bajo la fotografía del libro:

Esta edición de El Quijote, adaptada por Arturo Pérez-Reverte, descubre a los lectores el corazón del clásico de la literatura universal en lengua española. Un texto que elimina las historias paralelas para facilitar una lectura rigurosa, limpia y sin obstáculos,

¿Facilitar una lectura rigurosa, limpia y sin obstáculos? ¿La Real Academia Española habría dado permiso a los publicistas para que incluyesen esta frase? “¡Devuélvanme mi Quijote!”, sentí deseos de gritar. Devuélvanme la lectura sucia y llena de obstáculos. Devuélvanme a Cervantes libre, en su pura esencia. Y, por favor, no me quiten esas historias paralelas con las que tanto he disfrutado desde que era adolescente. No me quiten nada.  

Acudo entonces a la web de la RAE. Allí está la noticia. El nuevo Quijote es una edición “popular y escolar”, señala la Real Academia en su página, algo que no se menciona en el anuncio publicitario del periódico.

Para ampliar la información la RAE incluye los enlaces a los prólogos del libro. Darío Villanueva, secretario de la Real Academia, escribe una “Historia de El Quijote “popular y escolar” de la Real Academia Española (1912-2014)” en la que, entre otras cuestiones de interés, aclara que con esta edición la RAE cumple con una Real Orden de 1912, de cuyo contenido no voy a hablar aquí.

En el otro prólogo, escrito por el autor de la adaptación, leo:

La  mayor parte de las adaptaciones y antologías que hay en la actualidad no permiten una lectura rigurosa, limpia y sin obstáculos, de la trama básica que narra la peripecia del ingenioso hidalgo y su escudero.

El autor de esta adaptación de El Quijote aclara que “las digresiones y relatos insertos en él perturban a veces la aproximación amena, eficaz”, para ser utilizado como “herramienta educativa”; e insiste en que: “a fin de facilitar una lectura sin interrupciones de la trama principal, se han retirado del texto original algunos obstáculos que pueden dificultar aquélla”. En definitiva, ha sido una “labor de poda, muy prudente y calculada”.

Pues bien, si así lo desean o así lo prescribe la Real Orden de 1912, véndanme una edición escolar; la considero útil –no eficaz– en determinadas circunstancias. Pero no me vendan la "esencia" de El Quijote, ni utilicen el término “limpio”, ni tachen de “obstáculos” las hermosas narraciones y digresiones que Cervantes intercaló en el viaje de Don Quijote y Sancho por las tierras nunca antes exploradas de la gran Literatura.

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