viernes, 20 de junio de 2014

"La mentira de Vermeer"

"La callejuela" de Vermeer. Fuente: Essential Vermeer 2.0
Quizás no haya un pintor más proustiano que Vermeer. En Un amor de Swann, la narración incluida en la primera parte de En busca del tiempo perdido, Swann intenta escribir un estudio sobre la obra de Vermeer, pero nunca llega a acabarlo. Su vida fracasa; ha dejado a un lado lo que hubiera sido lo esencial –el arte, la pureza, la literatura– y se ha entregado a una vida mundana y al amor de la vulgar Odette.  En la famosa escena de La prisionera el escritor Bergotte muere en una exposición a la que asiste muy enfermo para contemplar la Vista de Delft, pues un crítico había escrito que estaba tan bien pintado “como una preciosa obra de arte china, de una belleza que se bastaba a sí misma”. La agudeza del crítico le había hecho contemplar el conjunto y los motivos del cuadro de una manera distinta. Para Bergotte aquel fragmento amarillo representaba la perfección absoluta del arte.