lunes, 3 de noviembre de 2014

CeroCeroCero y los libros que golpean como un hacha

¿Qué se arriesga al leer? Muchísimo. Abrir un libro, hojear páginas, es peligroso. Una vez abiertas las páginas de Émile Zola o de Varlam Shalámov no se puede volver atrás. Lo creo profundamente. Pero el riesgo de conocer esas historias a menudo es ignorado por el propio lector. No se da cuenta de ello. Si yo pudiera cuantificar realmente el daño que causan a los poderes los ojos que conocen, las personas que quieren saber, intentaría dibujar un diagrama. Detenciones, cárceles y tribunales valen la mitad de la mitad en comparación con el peligro que puede generar conocer los mecanismos, los hechos, sentir esas historias como propias, cercanas.

                                          Roberto Saviano, CeroCeroCero


En una carta de 1904, dirigida a su amigo Oskar Pollak el joven Kafka escribía:

Pienso que solo deberíamos leer libros de los que muerden y pinchan. Si el libro que leemos no nos despierta de un puñetazo en la cara, ¿para qué leerlo? ¿Para que nos haga felices, como dices en tu carta? Por Dios, podríamos ser igual de felices sin libros, y si nos hicieran falta libros para ser felices, podríamos escribirlos nosotros mismos, llegado el caso. (…); un libro tiene que ser un hacha que abra un agujero en el mar helado de nuestro interior.