domingo, 20 de septiembre de 2015

“Los nuevos pobladores”, de Pilar Fraile Amador

¿Qué buscamos en un buen relato corto? Es un lugar común responder a esta pregunta utilizando la metáfora de Hemingway: el buen relato corto es como un iceberg, solo queda visible una pequeña parte; lo demás, la esencia, permanece oculta, pero sabemos que está ahí.

Para conseguir este efecto el escritor debe dominar la técnica y buscar la complicidad de los lectores. Nos sentimos atraídos por los relatos cortos pues nos convierten en lectores activos, participamos en la creación de un sentido que subyace bajo la aparente literalidad.

El lenguaje debe estar al servicio de este acto de comunicación. Huimos de los excesos lingüísticos, de las frases estupendas, y buscamos la simplicidad, la depuración del estilo hasta llegar al límite, hasta tensar la cuerda. Ni una palabra de más, ni una descripción que sobre.