viernes, 18 de marzo de 2016

“Dos años, ocho meses y veintiocho noches” en Lucena


Nosotros, por nuestra parte, nos llamamos a nosotros mismos simplemente «nosotros». «Nosotros» somos la criatura que se cuenta historias a sí misma para entender qué clase de criatura es.
                                      Salman Rushdie, Dos años, ocho meses y veintiocho noches

Dos años, ocho meses y veintiocho noches, es decir, mil y una noches, fue el tiempo que tardó en crearse una dinastía a la que su patriarca, Ibn Rushd, bautizó como Duniazada, “la gente del mundo”, en honor a Duniazar, la hermana de la famosa protagonista de Hazar Afsané, Sherezade.

Así lo relatan las crónicas futuras mil ochocientos años después. Historia o mitología, tal vez sueño o leyenda, lo cierto es que los hechos se transmitieron de boca en boca y en muchas versiones: “Algunos lo llamamos cuento de hadas. Pero en una cosa estamos todos de acuerdo: contar una historia del pasado comporta también contar una historia del presente”, dice el cronista.