lunes, 13 de junio de 2016

"La nada que parpadea", de Yaiza Martínez

El primer enigma que nos plantea Yaiza Martínez en su libro La nada que parpadea (Ediciones La Palma, 2016) aparece ya en el título. Conforme avancemos en su lectura los poemas irán desvelando la naturaleza de esa imagen.

Entendemos la nada como el vacío, la ausencia de cualquier elemento, la insignificancia. El parpadeo es un instante, un movimiento rápido de los ojos, de una pantalla de televisión, de una estrella. Pero, como el aleteo de la mariposa, un ligero movimiento puede cambiar el curso del relato.

Dos símbolos centrales vertebran el libro: el mercurio –en su doble acepción de dios o metal–, y el laberinto. ¿Queremos llegar al centro o salir del laberinto? La mente y el universo son también laberintos; la palabra crea el laberinto y a la vez la salida: “lo que se dice hay”.