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"Madona con abrigo de piel", de Sabahattin Ali

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Decía Nabokov que “las grandes novelas son grandes cuentos de hadas”. Platón en El banquete escribió un gran cuento de hadas cuandopuso en boca de Aristófanes un discurso acerca del amor. La naturaleza humana habría sido en un principio circular, con cuatro brazos, cuatro piernas, dos rostros, dos órganos sexuales… Había además tres sexos: masculino, femenino y andrógino. Como los seres humanos cometieron un acto de soberbia, al pretender invadir el Olimpo, Zeus decidió castigarlos y los dividió en dos. Pero las mitades separadas morían de tristeza y sólo anhelaban encontrarse. Zeus se compadeció y lo solucionó todo para que pudieran unirse de nuevo. Y argumenta Aristófanes que “Amor es, en consecuencia, el nombre para el deseo y persecución de esta integridad”.
La gran literatura y la cultura popular se han nutrido de este mito de la media naranja y Madona con abrigo de piel (Salamandra, 2017), de Sabahattin Ali, es una variación del mismo tema. La novela se publicó en Turquía en 194…

"Correo literario o cómo llegar a ser (o no llegar a ser) escritor", de Wisława Szymborska

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“El manitas debe nacer; no es posible convertirse en uno de ellos, así, de repente, cuando ya se tiene una edad”, escribía Wisława Szymborska en “Los manitas”, una de sus Lecturas no obligatorias. Algo similar podría aplicarse a los poetas y a los escritores en general. Hay personas que nacen con talento para la literatura y personas que no. Por mucho que nos empeñemos en asistir a talleres literarios y cursos de escritura creativa, o en leer libros sobre cómo se escribe un relato, no nos servirá de nada si no existe esa condición previa cuyo origen se halla en lacaprichosa genética, que reparte sus dones de manera bastante aleatoria.
Eso no quiere decir que aquellas personas a las que les guste escribir como una forma de expresarse, de organizar sus ideas y su mundo interior, vayan a dejar de hacerlo. Pero seguro que disfrutarán más si son conscientes de que nunca llegarán a ser un Borges o un Federico García Lorca. Probablemente, si los talleres y cursos están impartidos por buenos p…

Sobre haikus y "El invernadero de nieve"

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El niño juega.
Su arco de palabras
es invencible.

Un haiku para Manolo Lara Cantizani


Cuando me encuentre con el poeta Manolo Lara Cantizani paseando por las calles de Lucena, o tomando algo en una terraza, le diré que tiene que escribir una historia; la historia de estos días en los que ha conseguido que todos sus amigos y conocidos lo acompañen en su aventura de escribir haikus. En los momentos difíciles a los seres humanos nos une la poesía; se trata, parafraseando a Juan Ramón Jiménez, de “vencer al miedo cantando”.
He cantado con Manolo Lara en varias ocasiones, como en el grupo carnavalesco que formamos con otros amigos a finales de los años 90. El historiador Arcángel Bedmar, letrista y director musical, nos había contagiado su pasión por el carnaval de Cádiz, y nosotros interpretábamos sus ingeniosas letras con toda la energía posible, pero desafinando. A pesar de nuestra escasa formación musical, disfrutábamos y transmitíamos nuestra alegría. Y eso era lo más importante.
También, …

"Libro de los otros", de Jordi Doce

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Se puede leer Libro de los otros (Ediciones Trea, 2018) de diversas maneras. Según su autor, Jordi Doce (Gijón, 1967), el posible valor de este libro se halla en los poemas que reúne. Y es cierto que volvemos sus páginas esperando una sorpresa, una revelación, un poema que quizás no hubiéramos descubierto en otro sitio, o unos versos que nos siguen asombrando y sugiriendo nuevos sentidos. Pero esto es solo parte del mérito de Libro de los otros, porque lo que vamos a encontrar –además de una antología de poesía anglosajona, en su mayoría del siglo XX– es el diario de un gran lector.
Y en un diario o cuaderno de lectura no pueden faltar las citas. El lector quiere fijar el instante, dejar constancia de ese momento único en el que en su vida se ha cruzado un poema, y un “no sé qué” sucede. En el siguiente paso el lector necesita escribir una anotación, aunque solo sean algunas palabras al margen. Se trata de que no quede en el olvido esa conversación interior que establecemos con el tex…

“Ítaca”, de Francisca Aguirre

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Francisca Aguirre aprendió muy pronto que la vida duele y que el dolor es mayor cuanto más se sabe y se siente. Vivir con los ojos abiertos exige que paguemos un tributo; después habrá que ajustar las cuentas con la vida, siempre con la verdad por delante. Francisca Aguirre (Alicante, 1930) no era solo la hija de, la esposa de, la secretaria de, la madre, el ama de casa, la trabajadora incansable, porque en el centro de su existencia, de los múltiples yoes que nos habitan, iba creciendo una gran poeta; y el fruto, ya maduro, se convirtió en Ítaca (1972), su primer poemario, con el que había ganado el premio de poesía Leopoldo Panero de 1971.
Eran los últimos años de la dictadura franquista y en España comenzaban a respirarse aires nuevos. En 1970 José María Castellet había publicado la famosa antología Nueve novísimos que agrupaba a poetas que se alejaban de la poesía de la generación del 50, a la que por edad, debía pertenecer Francisca Aguirre. Los manuales de literatura tienden a la…

"Tratado de las mariposas" de Yaiza Martínez

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Recuerdo que, de niña, me maravillaba el misterio de las mariposas. Cuando llegaba la primavera, mi mejor amiga criaba gusanos de seda en una caja de zapatos. Nos gustaba ver cómo las larvas se movían entre las hojas de morera, la planta madre de la que se alimentaban. Aguardábamos a que los gusanos sufrieran la transformación y fueran envolviéndose en una hermosa crisálida. Y seguíamos esperando, pacientemente, porque sabíamos que un día nacería de allí una mariposa. Huevo, larva, crisálida, mariposa; aquellos pequeños seres eran varios y solo uno. ¿Cómo la naturaleza había podido hacer algo tan extraordinario y lo había puesto ante nuestros ojos infantiles, ávidos se saber, de descubrir todos los secretos?
Recuerdo también la llegada de las mariposas a los patios encalados; corríamos detrás de ellas asombrados por su vuelo. Ignorábamos cuál era la especie, solo percibíamos que, con su presencia, alegraban las tardes de primavera y verano. Aquella fiesta cotidiana se fue perdiendo co…

“Frankenstein o el moderno Prometeo” (Edición anotada para científicos, creadores y curiosos en general)

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Mi aspecto era repugnante, y mi estatura gigantesca. ¿Qué significaba aquello? ¿Quién era yo?  ¿Qué era yo? ¿De dónde venía? ¿Cuál era mi destino? Me hacía aquellas preguntas constantemente, pero era incapaz de darles una respuesta.             Mary Shelley  Frankenstein
Frankenstein o el moderno Prometeo acaba de cumplir doscientos años. El 1 de enero de 1818 se publicó por primera vez esta novela cuya gestación se remontaba a 1816, cuando la joven Mary Godwin pasaba un verano lluvioso y frío en Ginebra. La erupción del volcán Tambora, en Indonesia, había sido la causa de que muchos lugares de la Tierra sufrieran esos extraños cambios atmosféricos. A 1816 se le llamó “el año sin verano”. No sabemos si la criatura de Frankenstein hubiera nacido de no haberse dado esta circunstancia que obligó a Mary y a sus ilustres acompañantes a pasar largas horas sin salir, buscando distracciones como la lectura de relatos de misterio, o participando en un juego que el 16 de junio propuso lord Byron:…

"Seres de un día", de Antonio Luis Ginés

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"Seres de un día, ¿quién es uno?, ¿quién no es?, sueño de una sombra el hombre".
Píndaro. Píticas VIII
“El anhelo secreto de la poesía es detener el tiempo”, escribe Charles Simic en Una mosca en la sopa. Simic define la poesía como una fotografía mental en la que los lectores nos reconocemos a nosotros mismos.La fotografía capta el instante, es la imagen de algo que ya ha dejado de existir: ese momento en que una mano nos roza o una mirada se dirige a un punto que ha quedado fuera del encuadre; pero algo permanece.
Como lectores dejamos al margen la erudición y nos adentramos en la poesía a través de sus propios códigos. Somos ese tú al que se dirige el llamado “yo poético”, como si la propia creación poética no fuese una experiencia personal que se nutre de lo vivido y lo sentido. Este debate lo resuelve Antonio Luis Ginés con una sencilla frase: “Escribir es exponerse”.

“Vestidas para un baile en la nieve”, de Monika Zgustova

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En Réquiem, escribía Anna Ajmátova: “No soy yo esa, es otra quien sufre./ No lo resistiría yo. Que velos negros/ cubran lo sucedido, que retiren/ los faroles…/Noche. Años después, Ariadna Efron, hija de la poeta Marina Tsvetáieva, recordaba este poema al pensar en todo lo que había sufrido.
Vestidas para un baile en la nieve (Galaxia Gutenberg, 2017) comienza a gestarse en septiembre de 2008, cuando la escritora, traductora y periodista Monika Zgustova (Praga, 1957), que reside en Barcelona, viaja a Moscú y asiste, a instancias de su amigo Vitali Shentalinski, a una reunión de antiguos presos del gulag. Se leyeron poemas, cuentos y ensayos. Monika Zgustova se sorprendió al ver el gran número de mujeres que había y decidió entrevistar a algunas de ellas. 
Las historias de Vestidas para un baile en la nieve muestran la capacidad de sufrimiento del ser humano, su resistencia y su deseo de sobrevivir. Se ha escrito mucho acerca del gulag, una palabra que surge de unas siglas –“Central a…