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DESDE NEWBRIDGE AVENUE HACIA EL HADES (Episodio 6 de Ulises, I)

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  En el episodio quinto de Ulises habíamos dejado a Leopold Bloom a punto de entrar en unos baños de la calle Leinster, frente al hotel Finn. A las diez y cuarto de la mañana había salido de la iglesia de St. Andrew, en Westland Row, donde había estado curioseando. Después se dirigió hacia la farmacia Sweny, a solo dos minutos. Allí se detuvo un rato, encargando una crema y comprando una pastilla de jabón. Al salir se encontró con un tal Lyons, y entablaron una conversación tan breve como delirante. De modo que a Bloom no le dio tiempo de relajarse mucho en los baños, ya que a las once en punto se encontraba en Newbridge Avenue, la casa del difunto Paddy Dignam, desde la que saldría su cortejo fúnebre.   A pie se tardarían treinta minutos en recorrer la distancia de dos kilómetros y medio que separan Leinster Street de Newbridge Avenue; pero todos los comentaristas coinciden en que Bloom había cogido un tranvía en la calle Leinster. Quizás fuera lo más probable, aunque en la actualid

"Nos veíamos mejor en la oscuridad", de Monika Zgustova

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“La sensación de que la vida transcurría fuera de mí no era nueva. Me sentía anclada en algún lugar, mirándola como si se tratara de una película. Tenía la sensación de que la vida estaba en otra parte”, escribe Monika Zgustova en Nos veíamos mejor en la oscuridad (Galaxia Gutenberg, 2022). El relato comienza y concluye en Madrid, en febrero de 2021. Milena, la protagonista, va a narrar lo sucedido hace justo un año. El coronavirus parece atravesar de puntillas la novela y nuestras vidas. Pero algo ha cambiado en nosotros. En febrero de 2020, Milena, una mujer que trabaja en una editorial de Barcelona, recibe la noticia de que su madre, que reside en Estados Unidos, está muy enferma en el hospital y quiere que su hija vaya a verla. Milena lo organiza todo en poco tiempo para llegar cuanto antes a Illinois. Durante los vuelos, a través de conversaciones con varios interlocutores, conoceremos el pasado de Milena. Su vida nos recuerda a la de la propia Monika Zgustova. Las dos salieron

Westland Row: por la ruta de los Lotófagos (II)

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(Episodio 5 de  Ulises , II) En el canto IX de la  Odisea , Ulises le desvela su verdadera identidad a Alcínoo, rey de los Feacios, y comienza a contarle sus “lutos y congojas”, desde que partiera de la costa troyana. Los vientos llevaron sus naves hacia la tierra de los lotófagos, que solo se alimentaban de flores. Ulises eligió a dos amigos y a un heraldo para que investigaran lo que ocurría:      Vinieron a dar con los hombres que se nutren de loto y que, en vez de tramarles la muerte, les hicieron su fruto comer. El que de ellos probaba su meloso dulzor, al instante perdía todo gusto de volver y llegar con noticias al suelo paterno; solo ansiaba quedarse entre aquellos lotófagos, dando al olvido el regreso, y saciarse con flores de loto.   James Joyce terminó “ Lotus-Eaters ” (“Lotófagos”), el episodio cinco de  Ulysses,  en abril de 1918 y en julio apareció publicado en la  Little Review . En el capítulo, Leopold Bloom inicia su odisea por las calles de Dublín dando rodeos, como s

Sir John Rogerson’s Quay: por la ruta de los Lotófagos

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(Episodio 5 de Ulises, I) Alrededor de las diez de la mañana del 16 de junio de 1904, en Dublín, Leopold Bloom caminaba por el muelle Sir John Rogerson, en la orilla sur del río Liffey. Habría llegado andando desde su casa, en el número 7 de Eccles Street; un buen paseo de más de dos kilómetros, en el que, probablemente, Bloom habría atravesado Temple Street North, Hill Street, Parnell Street y Gardiner Street (Lower), hasta bordear el edificio de la Aduana y cruzar el río por Butt Bridge, el último puente desde el que se podía acceder al sur de la ciudad. El narrador de Ulysses obvia esa media hora de caminata, y tampoco sabemos lo que sucede en la mente de Bloom hasta que pasa por una estafeta de correos y telégrafos situada en el muelle: “Podría haber dado esa dirección también”. Pero él ha dado otra dirección para su correspondencia secreta: la estafeta de Westland Road. Leopold Bloom parece caminar sin rumbo fijo, dando rodeos, observando la ciudad, el ir y venir de la gente.

En Eccles Street con Cervantes y Montaigne

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  Una casa de Eccles Street Son las ocho de la mañana del jueves 16 de junio de 1904. Hemos dejado a los jóvenes Stephen Dedalus y Buck Mulligan en la Torre Martello de Sandycove –más tarde volveremos con ellos–, y hemos recorrido unos quince kilómetros, hacia el noroeste de Dublín. Estamos en la calle Eccles, una perpendicular a Berkeley Road y a Dorset Street (Upper y Lower).   El nombre de la calle proviene de la familia Eccles, ricos propietarios que en 1769 arrendaron unos terrenos para que se construyeran viviendas. Uno de los miembros de la familia, Ambrose Eccles (1736–1809), fue crítico teatral y publicó ediciones de varias obras de Shakespeare, en las que cambiaba de lugar determinadas escenas que, según él, se habían colocado en una posición errónea.   En el número 7 de Eccles Street, Leopold Bloom, un contratista de anuncios, de origen judeo-húngaro, se dispone a salir de casa a comprar un riñón para su desayuno. Le encantan las vísceras de animales, sobre todo los riño

En la Torre Martello con Sylvia Beach (Centenario de "Ulysses")

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Hoy, 2 de febrero, se conmemora el centenario de la publicación de Ulysses de James Joyce y lo celebramos con este artículo publicado en el blog Un verano con James Joyce : En septiembre de 1904, un joven James Joyce deambulaba por Dublín en busca de aposento. No quería volver a la casa de su padre en St. Peter’s Terrace, Cabra, donde, tras la muerte de su madre, el verano anterior, la vida era aún más desastrosa. El 29 de agosto, desde su habitación de alquiler en Shelbourne Road, le había escrito a Nora Barnacle, la chica con la que había salido por primera vez el 16 de junio: ¿Cómo podría amar la imagen de un hogar? El mío era un simple producto de la clase media arruinado por un sentido del derroche que yo he heredado. A mi madre la mataron lentamente los malos tratos de mi padre, las dificultades de toda índole y, estoy seguro, el cinismo de mi comportamiento. Mientras contemplaba su rostro en el ataúd –un rostro grisáceo y comido por el cáncer– comprendí que estaba viendo el rost

“The Dead”. “Dublineses” y la casa de Usher’s Island

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  El puente James Joyce, en Dublín. A la izquierda el número 15 de Usher's Island Es la víspera de la Epifanía y nieva en Dublín. Ha pasado más de un siglo desde que James Joyce decidiera escribir un nuevo relato para  Dublineses , un libro cuya primera versión era de 1905, pero que, después de innumerables y kafkianas vicisitudes, no se publicaría hasta 1914.   Según cuenta Richard Ellman, en su biografía de James Joyce, en 1905, cuando ya vivía en Triestre, Joyce recibió una carta de su hermano Stanislaus, en la que este le mencionaba que había asistido a un concierto del barítono irlandés Plunket quien, entre otras canciones, interpretó “O, Ye Dead!” (¡Ah, vosotros, los muertos!), una de  las Irish Melodies  de Thomas Moore, que eran muy populares por entonces. En la canción, los muertos contestaban a los vivos: “Aún quisiéramos saborearlo un poco ¡y pensar que vivimos otra vez!”. Joyce le pidió la letra a su hermano y aprendió a cantar la canción. El tema de los muertos que se

"Counterparts" ("Duplicados"). Un relato de "Dublineses"

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Fleet Street. Hacia la casa de empeños Si en Dublín, una tarde, paseamos por Eustace Street, quizás veamos la sombra de un hombre que se dirige “con paso furtivo pegado a las casas, hacia la esquina, y se sumerge de golpe en un portal”. Ese hombre es Farrington, el protagonista de "Counterparts", el relato de  Dublineses  que James Joyce terminó de escribir el 12 de julio de 1905. Joyce tenía veintitrés años y vivía ya en Trieste con Nora Barnacle, la joven con la que había partido de Dublín el 8 de octubre de 1904, en busca de trabajo y de una vida mejor. El 27 de julio nacería su primogénito, Giorgio. Joyce no se consideraba un emigrante, sino un exiliado, una noción mucho más literaria, y romántica, por supuesto.  Farrington es un personaje inspirado en John Joyce, el padre del escritor. La sombra del hombre ha entrado en el establecimiento de O’Neill, un pub que, con el tiempo, adoptará el nombre de “Farrington”, en honor a este famoso escribiente. Después, el local ha re