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“Acércate y escucha”: nuevos poemas de Charles Simic

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  Acércate y escucha (Vaso Roto, 2020) reúne nuevos poemas de Charles Simic (Belgrado, 1938), en versión de Nieves García Prados. Come Closer and Listen: New Poems , el poemario original, se publicó en 2019. Su lectura es un esperado reencuentro con Charles Simic. Quizás no sea este su mejor libro, pero no importa, porque en la mayoría de los poemas siempre hay una imagen, un destello que nos sobrecoge.   El tiempo pasa, aunque la poesía insista en detenerlo. De nada sirven la autocompasión ni el tono quejumbroso. El mundo sigue ahí, no se acaba; nos abruma con sus contradicciones e injusticias, y el ser humano nunca aprende. Es el animal con una ilimitada capacidad de autodestrucción, algo único en la naturaleza.  Los poemas de Acércate y escucha oscilan entre el minimalismo de un breve fragmento y la fotografía de un instante, donde lo aparentemente real se funde con lo onírico, y donde no falta ese bestiario tan peculiar de Simic, en el que los animales, están más cuerdos que noso

"Centroeuropa" de Vicente Luis Mora

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  Centroeruopa (Galaxia Gutenberg, 2020), obra con la que Vicente Luis Mora (Córdoba, 1971) obtuvo el XIII Premio Ciudad de Málaga de Novela, parece escrita en las primeras décadas del siglo XIX, cuando aún el Realismo no había eclosionado y el Romanticismo y la novela sentimental del siglo XVIII seguían triunfando en Europa.   El estilo da verosimilitud al relato; es una novela que se lee bien, con gusto, participando en el juego al que nos invita su autor. Aceptamos lo imposible, al igual que sucede con las narraciones kafkianas. Kafka no escribe relatos fantásticos; su estilo seco, preciso, como un informe, no nos permite dudar. También, en Centroeuropa admitimos la existencia de unos cadáveres del pasado y del futuro, pero esta vez con el estilo de un relato del Romanticismo tardío, donde no faltan dosis  de retórica almibarada, sobre todo en las descripciones de la amada –“contemplando la perfección nacárea de su faz”– y las del sentimiento amoroso: “Nuestras lágrimas se mezcl

Imagen de John Keats, de Julio Cortázar

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Julio Cortázar (1914-1984) comenzó a escribir de Imagen de John Keats en Buenos Aires el 19 de junio de 1951 y acabó en París, en mayo de 1952. Durante años este ensayo durmió, encuadernado, en un armario hasta que Alfaguara lo publicó en 1996, con una edición al cuidado de Aurora Bernárdez. El libro se puede encontrar en formato digital o se puede adquirir de segunda mano a través de internet. Cuando, en la década de los 80 estudiábamos y leíamos a Cortázar nada sabíamos de Imagen de John Keats . Cortázar era el autor de Rayuela de El perseguidor , de Historias de Cronopios y de Famas … “Queremos tanto a Julio”, decíamos. Un día, buscando información sobre poesía inglesa romántica, para aligerar un poco mi mochila de ignorancia, me encontré con este libro. Y no, no había pasado el tiempo ni por Cortázar ni por Keats: “Sé que este camino junto a mi poeta disgustará de pronto a unos y a otros, porque mire lo que ocurre: aquí se habla de un pasado con lenguaje de presente”. La in

Cortázar y la "Vida y cartas de John Keats"

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El 23 de febrero de 2021 se cumplen doscientos años de la muerte de John Keats (1795-1821). Su tumba en Roma, en cuya lápida está escrito el epitafio que él mismo dictó a su amigo Joseph Severn: “Yace aquí uno cuyo nombre fue escrito en el agua”, se convirtió pronto en un lugar de peregrinación. En 1848, veintisiete años después de la muerte de Keats, el escritor y político liberal Richard Monckton Milnes, primer barón de Houghton (1809-1885), publicaba la Vida y cartas de John Keats . Por esa fecha, de haber vivido, Keats habría sido, quizás, un respetable caballero de cincuenta y tres años. Los amigos y familiares del poeta, destinatarios de las cartas, las conservaron como algo digno de perdurar en el tiempo. Algunos pudieron entregar en mano las copias a Lord Houghton, que dispuso de un material valiosísimo para su obra. El biógrafo solo tenía que dejar hablar a Keats, con las cartas y los poemas que contenían. Además, en las primeras ediciones, el libro recogía otras obras o f

“M. El hijo del siglo”, de Antonio Scurati

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  La Plaza del Duomo de Milán, con la estatua de Víctor Manuel II. A la izquierda estaba el barrio del Bottonuto Huele a pies. Se ha quitado las polainas, se ha desatado los zapatos, se ha aflojado el cinturón de los pantalones y, en mangas de camisa, se ha dejado caer en el sillón. Con el cigarrillo que le cuelga de los labios, a la manera francesa, estira sus piernas en el sillón de enfrente, “al estilo americano”, dice.   En este fragmento de M. El hijo del siglo ( Alfaguara, 2020 ) Antonio Scurati (Nápoles, 1969) describe una escena que se desarrolla en Roma la noche del el 31 de octubre de 1922. El protagonista es el recién nombrado presidente del Gobierno de Italia, Mussolini, que habla a sus acólitos “agradablemente aturdido por la nube de hedor íntimo que emana de sus pies descalzos”.   Solo han pasado tres años y medio desde que Mussolini fundara los Fascios de Combate en Milán, el 23 de marzo de 1919. Nadie se interesó por este movimiento formado, en su mayoría, por un

"Parques Cerrados", de Campos Reina

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El 19 de noviembre de 1989, de madrugada, Juan Campos Reina anotaba en su Diario del Renacimiento : “No sé de dónde saco las fuerzas para escribir y para continuar desempeñando mi profesión. En el fondo, creo que mi debilidad tiene raíces de acero”.   Juan Campos Reina había nacido en Puente Genil, en 1946. Pertenecía a una familia “de la pequeña burguesía de los pueblos, en la que aún perduraba la huella de una época más brillante”. De niño “sólo empezó a conocer la cara abrupta de la vida al enfrentarse a dos realidades: una religión penosa y oscurantista y la enfermedad”. Esta última se presentó por primera vez a los doce años, y lo dejó postrado en la cama hasta los quince. Del desván de su casa fueron bajando, como un tesoro, libros antiguos del XIX y del XX, que el adolescente devoraba. En esa época también aprendió a “mirar” lo que había detrás de la ventana, “a hacerse un observador de la vida”.   Vinieron otros años de intensa actividad: los estudios de bachillerato y Dere