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Mostrando entradas de octubre, 2011

Montaigne, Bloom y las mujeres

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Montaigne. Dibujo de Germán Bandera No yerran las mujeres en modo alguno cuando rechazan las normas de vida que rigen el mundo; pues hanlas hecho los hombres sin contar con ellas. Montaigne, “Sobre unos versos de Virgilio”. En su biografía de Montaigne Stefan Zweig nos recuerda que existen libros que deben llegarnos a una determinada edad, una vez que hemos madurado y vivido lo suficiente como para “poder apreciarlos como es debido”. Es probable que si los leemos antes de tiempo disfrutemos de su contenido y de su estilo, pero será una de tantas relaciones frías que no calará en lo más profundo de nosotros. Montaigne debió de llegarme en la edad adecuada pues ha sido una de las lecturas que más satisfacciones me ha aportado. Me divierten muchísimo los ensayos y sus ideas me parecen cercanas, como si no existiese un salto en el tiempo, sino un continuo marcado por cruces de caminos en los que ese antepasado con gorguera y gesto adusto se dirige a mí y los dos establecemos

Montano/Montaigne

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En El mal de Montano  Vila-Matas pone nombre a “una peligrosa enfermedad de mapa geográfico bastante complejo, (…) compuesto de las más diversas y variadas provincias o zonas maléficas”. La primera parte de la novela es una nouvelle escrita por el narrador-protagonista, que se escindirá en dos personajes, las dos caras del mismo mal: el hijo –un escritor que ha renunciado a escribir– y el padre, un crítico literario que confiesa: “Soy un enfermo de literatura. De seguir así, ésta podría acabar tragándome como un pelele dentro de un remolino, hasta hacer que me pierda en sus comarcas sin límites. Me asfixia cada día más la literatura, a mis cincuenta años me angustia pensar que mi destino sea acabar convirtiéndome en un diccionario ambulante de citas”. Los dos sufren el mal de Montano, están enfermos de literatura. Leo a Enrique Vila-Matas con la certeza de que no va a defraudarme. Admiro su sentido del humor, su modo de alejarse del realismo convencional, su gusto por la estructur