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Mostrando entradas de febrero, 2012

"Al faro", la eterna pregunta

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Juan Luque, La luz del puerto “Y como todo lo demás en aquella extraña mañana, las palabras se transformaron en símbolos, que se grabaron por todas las superficies de las paredes de color gris verdoso. Si pudiera unirlas, pensó (Lily) , incorporarlas a una frase, descubriría la verdad de las cosas.”   Virginia Woolf, Al faro El argumento de Al faro de Virginia Woolf podría resumirse en muy pocas líneas. Los Ramsay, cultos e inteligentes, acompañados de algunos amigos, pasan el verano en una casa junto al mar. Los hechos narrados en la primera parte de la novela  transcurren entre las horas del almuerzo y el final de la cena. Después se produce un salto temporal atravesado por la muerte y la historia. Algunos personajes regresan al mismo escenario; uno de ellos, Lily Briscoe, pintará de nuevo un cuadro en el que “seguirá ahondando su camino (…) en dirección al pasado”. Un leve conflicto familiar, relacionado con una excursión al faro, en una isla cercana, tejerá, con los

Maletas

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Fotografía de Inmaculada Gutiérrez López Hago las maletas día tras día y cuando creo tenerlo todo listo, las piezas han cambiado de lugar: he metido unos guantes que no necesitaba, o he guardado unas botas tan grandes que no cabe nada más. Rehago el equipaje y empleo mucho tiempo en ello, no es tarea fácil. Debería tirar algunas cosas antes de que estallara, hay demasiado allí dentro. Pero cuánto nos cuesta desprendernos del peso que llevamos: el pensamiento, la maleta que no acaba de hacerse.

“Los descendientes” o el arte de contar historias

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   Los niños que vivíamos en la España rural de principios de los años 70 nos acercábamos al cine a través de dos caminos: uno, la sesión infantil de los domingos por la tarde en el cine del pueblo; y otro, las películas que dos o tres veces por semana se emitían en la única cadena de televisión, la primera de Televisión Española, porque la segunda, a la que llamábamos UHF, era un lujo reservado a las grandes ciudades. Los comentarios de Alfonso Sánchez, un señor con extraña voz nasal y un perenne cigarrillo, precedían a la emisión de las películas de la tele; pero entonces, para nosotros, sus interesantes análisis cinematográficos eran sólo el peaje que debíamos pagar antes de adentrarnos en una historia. Las películas solían agruparse en ciclos que giraban en torno a un actor o a un director. Por la pantalla en blanco y negro del televisor desfilaron filmes de los años 30, 40 y 50, desde Greta Garbo o Fred Astaire hasta Gene Kelly o Audrey Hepburn. Los más grandes actores