Cajas



Le hicieron un regalo.
Era una caja enorme
y dentro había otra caja
–la broma de siempre–.

Y así abrió cajas un día tras otro.

Cada vez eran más pequeñas
pero no se agotaban.

Dio las gracias por el regalo,
el final importaba algo menos:
cada caja le había traído
su pequeña porción de eternidad.


A.A.G.

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