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Mostrando entradas de mayo, 2013

Mi hartazgo de las proporciones épicas

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     Desde hace dos años, en septiembre, comienzo mis clases de Literatura Universal con la lectura de unos poemas entre los que incluyo “Mi hartazgo de las proporciones épicas”, de Charles Simic , publicado en Desmontando el silencio (Ayuntamiento de Lucena, 2004), una antología de Simic en edición bilingüe de Jordi Doce : Mi hartazgo de las proporciones épicas Me gusta cuando matan a Aquiles o a su colega Patroclo, o a Héctor, ese exaltado, y toda la jeunesse dorée griega y troyana acaba más o menos expertamente masacrada y hay por fin un poco de paz y tranquilidad (los dioses se han callado por un momento) se escucha el canto de un pájaro y una niña le pregunta a su madre si puede ir al pozo y claro que puede por esa hermosa senda que serpentea por el huerto de olivos.      Elegí este poema por varias razones: por su desnuda belleza artística, por sus referencias a los héroes de Homero que han recorrido la historia de la litera

"El amigo americano"

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La película El amigo americano (1977), de Wim Wenders, se estrenó en España en septiembre de 1978. Estaba basada en Ripley’s Game , una novela que Patricia Highsmith había publicado en 1974. Wenders siempre había tenido el deseo de realizar una película sobre alguna narración de la escritora: Las historias de Patricia Highsmith tienen algo fascinante para mí, algo que solamente conozco a través del cine, no por los libros. Un trastorno. Sus personajes me afectan profundamente y me conciernen muy directamente. Al contrario de los libros policíacos corrientes, en los cuales los personajes son impulsados por la acción y por el desarrollo del relato, los de Patricia Highsmith son el centro a partir del cual se desarrolla un relato. El motor de la historia son los temores, las pequeñas cobardías, los pequeños errores que todos conocemos demasiado bien, hasta el punto en que ya no les prestamos atención. Al leer estas historias nos observamos a nosotros mismos... El amigo am

Ripley de Villeperce

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  En La máscara de Ripley (Ripley Under Ground) , la segunda novela de las cinco que conforman La Ripliada , Tom Ripley aparece ya instalado en su particular Olimpo: una casa de campo en el Villepercer-sur-Seine, pueblo ficticio situado a diecinueve kilómetros de Fontainebleau y cerca de Moret-sur-Loing. Han pasado quince años desde el nacimiento de Tom Ripley, en 1955; entonces era un joven de veinticinco años. En esta nueva entrega de 1970 – en la que se mezclan la placidez de la vida cotidiana con falsificaciones de arte, asesinato y varias formas de deshacerse de cadáveres–, Tom no pasa de los treintaiuno; sin embargo, pone “un disco de los Beatles para levantarse el ánimo”, o se refiere a la moda de los pantalones acampanados como una prenda que no le gusta para él.       El tiempo transcurrirá para su autora mientras que Tom permanecerá siendo un hombre joven. En 1974 Highsmith publica Ripley’s Game ( El juego de Ripley , editada en España como El amigo americano ); s

Tom Ripley en el borde de la silla

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     Cuenta Patricia Highsmith en su ensayo Suspense. Cómo se escribe una novela de intriga que, cuando comenzó a escribir A pleno sol (El talento de Mr. Ripley) , se sentía bucólica, con un estado de ánimo perfecto. Había alquilado una casa en el campo y disfrutaba de tranquilidad y de las condiciones idóneas para su trabajo. Pensaba que el libro le estaba saliendo muy bien, hasta que llegó a la página setenta y cinco: Empecé a tener la sensación de que mi prosa estaba tan relajada como yo, casi fláccida, y que un estado de ánimo relajado no era el más oportuno para mister Ripley. Decidí tirar las páginas y empezar de nuevo, sentada mentalmente, además de físicamente, en el borde de la silla, porque ésta es la clase de joven que es Ripley: un joven que se sienta en el borde de la silla, si es que alguna vez llega a sentarse.          A pesar de algunas divagaciones y de “la equivocación de escribir una prosa demasiado relajada”, nunca olvidó la idea principal d