Entradas

Mostrando entradas de febrero, 2014

“Cartas a Felice”: Kafka, el amor y la literatura

Imagen
No tienes por qué preguntar si te quiero. A veces tengo la sensación de que todo, todo está desierto, y que tú te alzas, solitaria, sobre las ruinas de Berlín.                               Kafka, carta del 10 de junio de 1913.   La vivienda de los padres de Max Brod,   en la  Schalengasse (Skořepka 1) La tarde del 13 de agosto de 1912, Franz Kafka, joven escritor y abogado, de veintinueve años recién cumplidos, con un empleo seguro como funcionario, llega a la vivienda paterna de su amigo Max Brod. El motivo de su visita era “discutir la ordenación” del manuscrito del primer libro que Kafka se decidía a publicar: Contemplación , una pequeña selección de “breves prosas”. Pero había otra visita en la casa, la señorita Felice Bauer, una joven berlinesa de veinticuatro años –cumpliría veinticinco en noviembre–, conocida de la familia, que estaba de paso en Praga en su viaje hacia Budapest, donde asistiría a la boda de su hermana. El 15 de agosto Kafka escribe en su diar

Leyendo a Vasko Popa

Imagen
Vasko Popa me llegó a través de Charles Simic . Las lecturas son como migas de pan que nos conducen por nuevos caminos. Y sentimos el deseo de adentrarnos en ellos. Es la curiosidad de abrir un libro, de descubrir el mundo que guarda entre sus páginas. Estoy leyendo a Vasko Popa y recuerdo unas palabras que Kafka escribía en una carta a Felice Bauer. Le hablaba de un libro filosófico escrito por su amigo Félix Weltsch: «Yo por mi parte estoy forzándome a leerlo y entenderlo; allí donde no hay nada que se pueda tocar con la mano, mi atención se disipa con demasiada facilidad». Recuerdo también lo que el lector Kafka le escribió a Milena Jesenská acerca de un escritor situado, en apariencia, muy lejos del universo kafkiano: “Me gusta mucho Chejov , a veces locamente”. Y me vienen a la memoria las ideas de Chejov, como las mostraba Raymond Carver en Tres rosas amarillas : Pero, a diferencia de Tolstoi, Chejov no creía, jamás había creído, en una vida futura. No creía en