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Mostrando entradas de 2015

Ave del paraíso

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Tu belleza estaba allí, apacible y serena. Entre todos los lugares del universo tú habías elegido ese, y allí se posaron tus manos y tu risa, la forma en que mirabas el mundo. Todo parecía tan simple –las palabras y el destino–, hoy un paso y mañana otro. Sin embargo, el misterio, ¿podíamos tocarlo o era tan solo un nombre? Nuestra imaginación, ¿cómo viviríamos sin ella? Pero tú sigues aquí y has elegido este lugar del tiempo, ave del paraíso serás siempre.

Voces de Chernóbil, de Svetlana Alexievich

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Cuando en octubre de 2015 se conoció la noticia de que se le había concedido el premio Nobel de Literatura a Svetlana Alexievich, Voces de Chernóbil . Crónica del futuro era el único libro de esta escritora bielorrusa que se había traducido al castellano . La editorial Debate acaba de publicar La guerra no tiene rostro de mujer (1985); y en diciembre saldrá a la venta El fin del “Homo sovieticus” (Editorial Acantilado). Svetlana Alexievich (Unión Soviética, 1948) publicó Voces de Chernóbil en 1997, pero su versión definitiva es de 2006. Ese mismo año, con la traducción de Ricardo San Vicente, apareció en la Editorial Siglo XXI y en 2015 se ha reeditado en Debolsillo. En el artículo “The Memory Keeper”, de Masha Gessen ( The New Yorker , octubre 2015), hallamos algunas claves sobre la vida y la vocación literaria de Alexievich. Hija de maestros rurales, estudió periodismo en la Universidad Estatal de Minsk porque era lo más parecido a una escuela de escritura. Trabajaba

"Que concierne" de Julieta Valero

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“Que el poema suceda como otras cosas de la vida”. De este modo se expresaba Julieta Valero en una entrevista con la escritora Yaiza Martínez . El poema, “hecho de vida y lenguaje”, genera un “espacio abierto, polisémico”; es el lugar donde se encuentran la poeta y sus lectores, el yo y los otros. Buscamos la significación, el sentido último, entre las múltiples sugerencias que se ramifican en cada lectura. Cinco años separan Que concierne (Vaso Roto Ediciones, 2015) de Autoría (DVD, Ediciones, 2010), el anterior libro de Julieta Valero. Que concierne es un poemario de asombrosa intensidad. Gestado lentamente, cada poema parece construido como un objeto autónomo que, a su vez, va conformando la estructura final del libro. Julieta Valero entiende la poesía como una búsqueda artística y vital. El poema surge como una revelación, fruto del “cotidiano extrañamiento”. Pero la poesía no existe sin la imaginación, ese terreno libre y peligroso donde el lenguaje se despoja de ata

"Un disfraz equivocado", una antología de Fernando Pessoa

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Unos meses antes de morir, en una carta dirigida a Adolfo Casais Monteiro, Fernando Pessoa (Lisboa, 1888-1935) escribía acerca de la materia de la que estaban hechos sus heterónimos: “Puse en Caeiro todo mi poder de despersonalización dramática, puse en Ricardo Reis toda mi disciplina mental, vestida de la música que le es propia, puse en Álvaro de Campos toda la emoción que no me doy ni a mí mismo ni a la vida”. Frente al Pessoa “impuro y simple”, los heterónimos se erigían con una personalidad y un estilo literario propios. Alberto Caeiro, autor de El guardador de rebaños , había nacido el mismo año que Pessoa y había muerto muy joven, en 1915, conservando toda su pureza: No tengo ambiciones ni deseos. Ser poeta no es una ambición mía: es mi manera de estar solo.

“Los nuevos pobladores”, de Pilar Fraile Amador

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¿Qué buscamos en un buen relato corto? Es un lugar común responder a esta pregunta utilizando la metáfora de Hemingway: el buen relato corto es como un iceberg, solo queda visible una pequeña parte; lo demás, la esencia, permanece oculta, pero sabemos que está ahí. Para conseguir este efecto el escritor debe dominar la técnica y buscar la complicidad de los lectores. Nos sentimos atraídos por los relatos cortos pues nos convierten en lectores activos, participamos en la creación de un sentido que subyace bajo la aparente literalidad. El lenguaje debe estar al servicio de este acto de comunicación. Huimos de los excesos lingüísticos, de las frases estupendas, y buscamos la simplicidad, la depuración del estilo hasta llegar al límite, hasta tensar la cuerda. Ni una palabra de más, ni una descripción que sobre.

"Saltaré sobre el fuego", una antología de Wisława Szymborska

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El 3 de octubre de 1996, al recibir la noticia de que le habían concedido el Premio Nobel de Literatura, Wisława Szymborska (Polonia, 1923-2012), declaró en una rueda de prensa: Espero que no se me suba a la cabeza. Soy escéptica por naturaleza. Especialmente conmigo misma. Intento no pensar mucho en mí, y no es pose ni guiño al lector; de veras no estoy en el centro de mi interés. El mundo es tan interesante que no vale la pena ocuparse de uno mismo. Estas palabras, que aparecen recogidas por Anna Bikont y Joanna Szczęsna en Trastos, recuerdos, una biografía de Wisława Szymborska  (Pretextos, 2015), reflejan la personalidad de esta poeta, su visión de la vida, el mundo y la poesía. La editorial Nórdica Libros ha publicado en 2015 la antología Saltaré sobre el fuego ,  treinta y cuatro poemas de Szymborska para adentrarnos en la obra de una de las poetas más importantes del siglo XX y disfrutar de una poesía en apariencia sencilla y coloquial pero enormemente complej

“Trastos, recuerdos, una biografía de Wisława Szymborska”

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A Wisława Szymborska le gustó su biografía escrita por Anna Bikont y Joanna Szczęsna, y publicada por primera vez en 1997. Entre febrero y mayo de ese año la poeta había mantenido conversaciones con las autoras y les había facilitado las fotografías que guardaba “en sobres grises repartidos por los cajones”. Aquel material acabó convirtiéndose en el álbum fotográfico que ilustra el libro. El título, Trastos, Recuerdos, está tomado de uno de los poemas más famosos de Wisława, “Para escribir un currículum”: Pasa por alto perros, gatos y pájaros, trastos y recuerdos, amigos y sueños . En una velada poética, en octubre de 2010, Wisława Szymborska (Kórnic, 2 de julio de 1923-Cracovia, 1 de febrero de 2012) había comentado: “Confesarse públicamente es como perder tu propia alma. Hay que guardar algo para uno. No puede derrocharse todo”. En otra ocasión les dijo a sus biógrafas: Soy una persona muy chapada a la antigua que se resiste a hablar de sí misma. Aunque quizás sea,

"A tientas, hermano Kafka"

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Cuando hace cuatro años inicié la aventura de este blog, pensé que era como arrojar al mar un mensaje dentro de una botella. No tenía un plan determinado, ni sabía acerca de qué iba a escribir, pero guardaba en los cajones cuadernos de lecturas, citas de libros con los que había mantenido un diálogo silencioso. Comenzaron a llegar nombres, palabras y recuerdos, entre ellos Montaigne, a quien le debo el título del blog. Sentí también deseos de regresar a Austerlitz , la novela de W. G. Sebald; el destino de Agáta Austerlitzová, madre del protagonista, me recordó a aquel que sufrieron las tres hermanas de Kafka a finales de 1941. Junto a Sebald, Kafka y su Cazador Gracchus comenzaron a navegar en la frágil embarcación de una página de internet. Quería viajar a Praga; pensaba que el lugar que fue el escenario de la vida de Kafka guardaba algunas claves de su obra, algo que me ayudaría a comprender mejor a un autor que cada vez me resultaba más cercano y, a un tiempo, inaprensible.

"El monstruo ama su laberinto", de Charles Simic

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El monstruo ama su laberinto. Cuadernos (Vaso Roto Ediciones, 2015), de Charles Simic (Belgrado, 1938), es un conjunto de anotaciones y reflexiones acerca de la vida, la literatura, la poesía, la filosofía, el arte y la historia. Todo cabe en ese laberinto en el que las ideas fluyen con libertad, sin someterse a las ataduras de los géneros: “Ciudades laberínticas de la mente donde siempre me pierdo”, escribe Simic en uno de sus aforismos. Jordi Doce, encargado de la traducción y la edición de El monstruo ama su laberinto –publicado originalmente en 2008, aunque la tercera sección ya había aparecido en 1990–, ha incluido además un apéndice con tres poemas de Simic y, a modo de epílogo, Abreviando, que es Simic (1996), un sugerente artículo de Seamus Heaney. El monstruo ama su laberinto es una miscelánea, un libro que trata de distintas materias, en apariencia inconexas y mezcladas, como ocurre en nuestro pensamiento. Y las misceláneas, azotes de bibliotecarios, pertenecen

“Lo que no tiene nombre” y “Parece una tontería”

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                                                                                Y recuerda cuando la vida era                                dulce y ya no puede encarar dulcemente lo que le queda de                                vida                                                                                 Raymond Carver , “Limonada” Lo que no tiene nombre, de la escritora colombiana Piedad Bonnett, llegó a mis manos de manera casual. Pensé que no iba a leerlo, pues la trama era tan dolorosa que en aquel momento no podía enfrentarme a ella. Sin embargo, parece como si hubiese libros que no eligiéramos; que fueran ellos los que nos eligiesen a nosotros. Cuando leí la primera página supe que no abandonaría aquella historia. Piedad Bonnett escribe Lo que no tiene nombre tras la pérdida de su hijo Daniel, un joven artista de 28 años que se suicida en Nueva York, después de haber convivido con una enfermedad mental durante ocho años. Había luchado, había conseguido c

“Continente salvaje” o la guerra que no acabó en mayo de 1945

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La Segunda Guerra Mundial era como un enorme superpetrolero que surcaba las aguas de Europa: tenía tantísimo ímpetu que, si bien hubo que cambiar totalmente sus motores en mayo de 1945, su recorrido turbulento no se detuvo hasta muchos años después.                                               Keith Lowe, Continente salvaje “Imaginemos un mundo sin instituciones. Es un mundo en el que las fronteras entre países parecen haberse disuelto, dejando un único paisaje infinito por donde la gente viaja buscando comunidades que ya no existen”. Así comienza Keith Lowe   Continente salvaje, un libro sobre la historia europea en la época inmediatamente posterior a la II Guerra Mundial. Europa, después de la experiencia traumática de la guerra, se despertó en medio de la devastación, la oscuridad y el caos. En algunos territorios se había arrasado todo, a veces para que nada cayera en manos enemigas. Las comunicaciones eran difíciles, el dinero carecía de valor, no había nada que vender o

Las flores del mal: "...el Arte es largo, el Tiempo, corto"

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La editorial Vaso Roto ha publicado en 2014 una nueva edición de Las flores del mal de Charles Baudelaire, y lo ha hecho en un hermoso formato, con un diseño a modo de caja y fotografías de Fiona Morrison para ilustrar la portada y las guardas. Dentro hallamos un tesoro no por esperado menos sorprendente. En esta ocasión Baudelaire nos llega a través de la versión de Manuel J. Santayana, que ha decidido mantener la versificación y la rima; un trabajo inmenso hasta conseguir que no existan notas discordantes, que la musicalidad y el ritmo –esenciales en Baudelaire– no se pierdan al traducirlo, que Baudelaire suene en castellano sin que por ello nos desviemos de la literalidad de un verso o de un poema.

“Al límite” de Thomas Pynchon

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Debo confesarlo: aún no había leído a Thomas Pynchon, de modo que tenía ante mí un puñado de novelas –algunas consideradas como clásicos del siglo XX– y no sabía por cuál decidirme; así que, dejándome llevar por las críticas elogiosas de los suplementos culturales, me lancé a Al límite , el último libro de Pynchon. Si se es lectora tardía de Pynchon, lo normal es que se haya escuchado o leído acerca de él que se trata de un escritor raro, enigmático, difícil, inclasificable, imprescindible, paranoico… El nombre de Pynchon ha generado su propio adjetivo: “pynchoniano”, para referirnos a su mundo novelístico o a un ferviente seguidor de su obra. Pynchon pertenece además a esa categoría de escritores ocultos y de culto, lo que acrecienta aún más su leyenda.

"Orlando": Borges lee a Virginia Woolf

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Historia de una novela y de una traducción,  y II El 30 de Octubre de 1936, en la Revista Hogar , Jorge Luis Borges publica un artículo divulgativo sobre Virginia Woolf. Acerca de los orígenes de la escritora, que “ha sido considerada «el primer novelista de Inglaterra»”, señala: Adelina Virginia Stephen nació en Londres en 1882. (El primer nombre se desvaneció sin dejar un rastro.) Es hija de Mr. Leslie Stephen, compilador de biografías de Swift, de Johnson y de Hobbes, libros cuyo valor está en la buena claridad de la prosa y en la precisión de los datos, y que ensayan poco el análisis y nunca la invención. Borges reconoce que “lo indiscutible es que (Virginia Woolf) se trata de una de las inteligencias e imaginaciones más delicadas que ahora ensayan felices experimentos con la novela inglesa”.

"Orlando": historia de una novela y de una traducción

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Portada de Orlando. Fuente: Wikipedia Virginia Woolf publicó Orlando en 1928. La novela no se parecía a nada de lo que había escrito hasta entonces. Orlando comenzó siendo un juego, un divertimento. Virginia necesitaba descansar de experimentalismos, dejar que las frases se deslizaran con la espontaneidad y rapidez de una carta, escribir algo ligero, como una parodia. Pero esa criatura acabó convirtiéndose en un ser con vida propia que reclamaba su lugar en la historia de la literatura. La génesis y elaboración de Orlando están unidas a la vida de su creadora. En Virginia Woolf. La vida por escrito , Irene Chikiar Bauer bucea a través de documentos autobiográficos para componer la historia de esta novela y de la relación que mantuvieron las escritoras Virginia Woolf (1882-1941) y Vita Sackville-West (1892-1962), una experiencia que tomaría forma literaria en Orlando .

"Virginia Woolf. La vida por escrito"

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Virginia Woolf (1882-1941) alcanzó la fama y el reconocimiento literario en vida; tras su muerte no solo se convirtió en una escritora de culto sino en un icono del siglo XX. Su fotografía de perfil, tomada en 1902, se reproduce en postales y objetos, como sucede con figuras como Einstein, Kafka, Marilyn Monroe o John Lennon. Pero, ¿quién era Virginia Woolf? Cuando leemos sus obras sentimos la fascinación de la literatura; admiramos las ideas, la claridad y la agudeza de sus ensayos, la poesía de sus narraciones, en las que nos subyuga el estilo, la forma de captar los sentimientos y las sensaciones que nos produce un instante. Entonces deseamos saber algo más sobre ella, a pesar de que nunca conseguiremos desvelar el misterio último. Sería demasiado pretencioso cuando ni tan siquiera llegamos a conocernos a nosotros mismos. Esa fascinación por Virginia Woolf y por su obra literaria llevó a la escritora, periodista y socióloga argentina Irene Chikiar Bauer a investigar durante

"Geometría del instinto", una exposición de Germán Bandera

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INVENCIÓN Óleo sobre lienzo (195 x 130) Germán Bandera (Málaga, 1962) ha reunido en la exposición Geometría del instinto cuadros gestados de manera lenta y meditada a lo largo de doce años. Su visión de la vida y su experiencia como persona y artista se reflejan en una pintura que parece romper con su anterior etapa. Lejos quedan los paisajes urbanos de Planos de luz (2002) donde predominaban el blanco y el azul de Salobreña, las formas geométricas  inundadas por la luz del Mediterráneo. La pintura de Germán Bandera ha evolucionado pero, a la vez, ha regresado a sus orígenes, al difícil equilibrio entre lo figurativo y lo abstracto. Aunque esa abstracción es otro modo de mostrar aquello que no vemos pero que está a nuestro lado, bajo la superficie; lo que rozamos de manera rutinaria, sin percibir el misterio de las formas, el azar de la naturaleza.