"El ansia de vivir", exposición de Rafael Lucena

"Cuidado, no pisar", de Rafael Lucena

La vida aparece en los lugares más inhóspitos: bajo lo que un día fue lava de un volcán, en los desiertos, en un macetero olvidado en un balcón, o entre las grietas que el cemento pareció cubrir para siempre. Es el ansia de vivir.

Al igual que esa vegetación, el ser humano busca un resquicio hasta en los momentos de desesperación absoluta. Por eso los cuadros de la exposición El ansia de vivir, de Rafael Lucena (La Rambla, 1965) se convierten en metáforas de nuestro acontecer, de nuestro ser en el mundo. Ha sido una obra lenta y meditada, pues acercarse a lo pequeño exige madurez y humildad.

“Será una exposición muy poética”, me comentó un día Rafael Lucena en una de esas conversaciones apresuradas en los pasillos del instituto donde los dos trabajamos. Ahora casi puedo decir que lo comprendo.

Al contemplar las ramas pendientes de un hilo, entiendo su fragilidad, la insistencia del verdor en la superficie gris, la persistencia de las formas. “Entes capaces de habitar lugares insospechados” –escribe Rafael Lucena en el catálogo–, seres capaces de convertir esos rincones en “singulares palacios, agarrándose con ansia a la vida”. Nacen en las alcantarillas, en los huecos, en las aceras. ¿Existe algo más misterioso?
"Pendiente de un hilo", de Rafael Lucena
A veces en los cuadros los colores son tenues, pero otras, sobre el gris o el ocre, el verdor es intenso y atrapa nuestra mirada. Desearíamos tocar esa hoja que nace. Qué pequeña, qué humilde; sin embargo, cuánta fuerza atesora en su interior.

Por las ramas-arterias puede ascender una juguetona mariquita. Destaca su rojo caparazón en el fondo oscuro. La vida llama a la vida y a la esperanza. Existe movimiento en la quietud; el sosiego no es sinónimo de parálisis sino de renovación.

Pero el tiempo debe detenerse por un instante; es la misión del artista, para ello se le han concedido unos dones. Después nos pagará con la pintura o la poesía, con el arte. Y el artista sabe que cuánto más se indaga más se ignora.

“Cuánto por aprender”, escribe Rafael Lucena en el breve e intenso texto del catálogo. Fruto de esa necesidad de aprender son los cuadros que componen la exposición El ansia de vivir. Ellos, como un poema, nos seguirán diciendo que debemos buscar entre las grietas, en los lugares donde misteriosamente aparece la vida y la esperanza.


La exposición El ansia de vivir, se inauguró el 9 de noviembre de 2018, y se podrá visitar hasta el 13 de diciembre en José Pedraza/ Galería de arte de Montilla.


Comentarios

  1. Debe ser muy interesante esa exposición de Rafael Lucena, ya que por las breves trazos de su autor (El ansia de vivir, Cuánto por aprender) rezuma una calidad que sólo espíritus observadores saben captar y expresar. Tu análisis, Carmen, la hacen atractiva hasta para mí, que soy poco "pictófilo". Enhorabuena a los dos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí que es muy interesante la exposición. Muchas gracias por tu atenta lectura. Siempre es un placer que recales en este pequeño rincón.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

"Haikus del buen amor desde Lucena (y del mundo)" de Lara Cantizani

"Al faro", la eterna pregunta

"Orlando": Borges lee a Virginia Woolf

El último crimen de Pascual Duarte

Stendhal y sus "Paseos por Roma"