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Mostrando entradas de 2021

“Cosas pequeñas como esas”, de Claire Keegan

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La primera vez que leí algo acerca de Claire Keegan (Condado de Wicklow, Irlanda, 1968) fue en la novela Dublinesca , de Enrique Vila-Matas, en la que el protagonista, un editor, recuerda haber visto en la Feria del Libro de Guanajuato a algunos escritores irlandeses:  En una rueda de prensa, Claire Keegan contestó de forma casi airada a un periodista que quería averiguar qué temas tocaba en sus novelas: “Soy irlandesa. Escribo sobre familias disfuncionales, vidas miserables carentes de amor, enfermedad, vejez, el invierno, el clima gris, el aburrimiento y la lluvia”. Este verano, en una librería de Dublín, encontré los tres libros que Claire Keegan había publicado hasta entonces. Ocupaban un lugar destacado en las estanterías. Después de leer las sinopsis, decidí comprar Walk the Blue Fields . Era un regalo para mi hija. Yo tendría que conformarme con buscar traducciones. A principios de diciembre leí “Un estremecedor cuento de Navidad”, una reseña de la escritora argentina Xim

Pío Baroja en “Desde la última vuelta del camino” III: galería de escritores y gustos literarios

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Se ha dicho, a veces, que sobre Pío Baroja planea una leyenda negra, lo que ha provocado que el escritor no gozase de la consideración merecida. No obstante, Baroja está presente en los planes de estudio y ocupa un lugar de honor en el canon de la literatura española. A Baroja no le hacía falta que nadie le creara una leyenda negra, porque él se bastaba solo para ello. En sus memorias, Desde la última vuelta del camino , Baroja retrató de forma meticulosa al personaje que había llegado a ser. De sus opiniones acerca de la literatura española de su época se podría deducir que o bien la mayoría de sus contemporáneos eran malos o mediocres escritores, o bien personas de poca grandeza moral. Resulta curioso que Baroja no mencionase la obra de escritores de la Generación del 27 que compartieron con él la denominada Edad de Plata de la literatura española, y aún más cuando don Pío no tenía ningún problema en mostrar sus fobias y sus filias abiertamente. En Galería de tipos de la époc

Un verano con James Joyce: un nuevo blog

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Un auténtico pub "James Joyce"   “Good puzzle would be cross Dublin  without passing a pub”, escribe James Joyce en el capítulo cuarto de   Ulises . La frase es una reflexión de Leopold Bloom, el protagonista, cuando por la mañana se dirige a comprar su desayuno, dobla hacia la calle Dorset y pasa por la taberna de Larry O’Rourke, a quien saluda amablemente, mientras piensa en cómo se enriquecen algunos taberneros: ¿De dónde sacan el dinero? Llegan acá, mozos pelirrojos del condado de Leitrim, enjuagando los cascos vacíos y echando los fondos en la bodega. Y luego míralos ahí, florecen (…). Además piensa en la competencia. Sed universal. Buen rompecabezas sería cruzar Dublín sin pasar por delante de una taberna. Ahorrarlo no pueden. Se lo sacan a los borrachos, quizá. Ponen tres y sacan cinco. ¿Qué es eso? Un chelín acá y allá, rebañando. Quizás en los pedidos al por mayor. Haciendo el doble juego con los corredores en plaza. Cuádralo con el jefe y nos partimos el trabajo, ¿e

Chéjov. “Errand” o “Tres rosas amarillas”

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  El 17 de enero de 1904 la compañía del Teatro de Arte de Moscú estrenó  El jardín de los cerezos . Al final de la obra, y entre grandes aplausos, Antón Chéjov subió al escenario para saludar; el público quedó sobrecogido al ver la debilidad y el deterioro físico del escritor. El 29 de enero Chéjov cumplía cuarenta y cuatro años y seis meses después moriría en   Badenweiler, Alemania.   Su mujer, la actriz Olga Knipper, recordaba aquella noche del estreno:   “Parecería que la suerte hubiese decidido mimarlo por esta vez y concederle, por un corto tiempo, todo lo que él quería… Moscú, el invierno, el teatro”. Según Konstantin Stanislavski, cofundador del Teatro de Arte, aquel día de triunfo tuvo cierto “aire de funeral”.   A Chéjov le supuso un esfuerzo enorme escribir  El jardín de los cerezos ; apenas avanzaba unas líneas al día. Si se encontraba en Yalta, pensaba que necesitaba Moscú para concentrarse; pero en Moscú hacía demasiado frío. Tampoco los médicos se ponían de acuerdo acer

'La era del capitalismo de la vigilancia', de Shoshana Zuboff

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  «Trazar el mapa de un territorio inexplorado», este es uno de los objetivos que Shoshana Zuboff pretende conseguir con su libro   The Age of Surveillance Capitalism , publicado en Estados Unidos, en enero de 2019. Combinando los métodos de una científica social con los de una ensayista, Zuboff lleva a cabo un exhaustivo trabajo de investigación, a la vez que elabora un ensayo personal en el que aporta su propia experiencia como ser humano que analiza una nueva realidad y reflexiona acerca de ella.    Casi dos años después, en septiembre de 2020, la editorial Paidós ha publicado la traducción al español:  La era del capitalismo de la vigilancia. La lucha por un futuro humano frente a las nuevas fronteras del poder . En este lapso han sucedido demasiadas cosas que no tenían precedentes y que han cambiado nuestra forma de relacionarnos. Eric Schmidt, presidente ejecutivo de Google, escribió en una ocasión que «casi nada, a excepción de un virus biológico, puede aumentar de escala con la

"La bella extranjera. Praga y el desarraigo", de Monika Zgustova

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La bella extranjera. Praga y el desarraigo es un libro de tamaño pequeño, manejable, cuidadosamente editado. Pero en esas 120 páginas se sintetiza más de un siglo de historia y de literatura. Monika Zgustova  ha reunido ensayos y artículos con los que recorremos las calles de Praga, la ciudad donde ella nació, y que tuvo que abandonar tras el “naufragio de la Primavera”. Era solo una niña cuando vio cómo los tanques rusos “bajaban con enorme estrépito” por la avenida donde vivía: En la ciudad de Kafka –y de Odradek–, el tema del desarraigo fue esencial para toda la pléyade de grandes escritores. A todos esos autores les tocó vivir la marginación que uno experimenta en el totalitarismo cuando se opone a él. La marginación y la culpa por ser diferente. Por las páginas de La bella extranjera pasean Milena y Kafka, Marina Tsvetáieva (la poeta exiliada rusa, enamorada de Praga) y Boumil Hrabal, Václav Havel y Milan Kundera… Y autores más jóvenes como Radka Denemarková, quien escribe: “Sol

La isla de Sajalín, de Antón Chéjov

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  Kafka, Dostoievski y Chéjov en la colonia penitenciaria (La isla de Sajalin I) Antón Chéjov puso pie en la isla de Sajalín el 11 de julio de 1890, tras un largo y difícil viaje de tres meses y veinte días atravesando el continente asiático; pero en La isla de Sajalín nada nos cuenta de todas las dificultades, pues la obra comienza cuando el escritor llega a Nikoláievsk, en la desembocadura del río Amur . Chéjov se embarca en el Baikal, que lo trasladará a Aleksándrovsk , el “centro de la civilización de Sajalín”, “una pequeña y agradable ciudad de tipo siberiano, de unos tres mil habitantes”, donde se encuentra la residencia del comandante de la isla, a quien Chéjov visita al día siguiente de su llegada. El comandante le facilita un salvoconducto con el que le autoriza a visitar todas las prisiones y colonias; lo único que no le puede conceder es que se entreviste con presos políticos. Chéjov camina por Aleksándrovsk y se da de bruces con la realidad. Toda la isla era una cárcel:

Kafka, Dostoievski y Chéjov en la colonia penitenciaria

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El 10 de noviembre de 1916, en la galería Goltz de Múnich, Franz Kafka ofreció una lectura pública de su relato inédito En la colonia penitenciaria . Según el testimonio de un asistente al acto –el escritor y grafólogo suizo Max Pulver– de pronto “se oyó un golpe sordo”. Era una mujer que se había desmayado y a la que tuvieron que atender y sacar de allí. A pesar de la confusión ,  Kafka siguió leyendo tranquilamente, mientras la sala se iba vaciando: “Algunos huyeron en el último momento, antes de ser aplastados por la visión del escritor”. Max Pulver se quedó hasta el final, pasó el resto de la velada con Kafka y se inventó  esta leyenda, aderezada con la visión profética del holocausto nazi que ofrecería la obra: “Por más absurda y repugnante que pareciera aquella colonia penitenciaria, no era más que una imagen anticipada de nuestro tiempo”.   Acerca de En la colonia penitenciaria , Kafka escribe en una carta a Kurt Wolff: “No solo el relato es penoso, sino que nuestro tiempo en ge

Chéjov. Dos biografías y un viaje literario

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  En una carta a Milena Jensenská, Franz Kafka escribía: “Me gusta mucho Chéjov, a veces locamente” [1] . Creo que a Antón Chéjov le hubiera gustado esta frase. No se puede expresar de una manera más sencilla, sin que sobre ninguna palabra, la admiración que despierta Chéjov en sus lectores. Alguna vez creé el Club de la Materia Kafkiana, del que formaban parte “todos aquellos que hubiesen escrito algo sobre Kafka, real o ficticio, con amor verdadero y no por tediosa erudición”. Pues bien, del mismo modo podría crearse el Club de la Materia Chejoviana, al que pertenecerían, como miembros de honor, Irene Nemirovski, Natalia Ginzburg y Janet Malcolm. Irène Némirovsky (Kiev, 1903-Auschwitz, 1942) escribió una biografía Chéjov. A principios de 1942, pudo revisar las pruebas de este libro, que no llegaría a ver publicado. En julio de 1942 fue deportada a Auschwitz, donde murió de tifus el 17 de agosto. La Vie de Tchekhov [2] se editó en octubre de 1946.  En sus páginas parece como si sob

"Wattebled o el rastro de las cosas" (À la recherche de la cheminée perdue)

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Como le sucede al fotógrafo y escritor Paco Gómez, autor de Wattebled o el rastro de las cosas, me entusiasmo a menudo con cualquier chorrada. No sé si ese entusiasmo podría llamarse “enfermizo”. Lo único cierto es que las cosas sin importancia pueden convertirse en hilos que tejen historias, como la magdalena de Proust de En busca del tiempo perdido .       La obra de Paco Gómez me ha llegado a través de Mario Jurado, poeta y crítico literario, que ha escrito una preciosa reseña , un homenaje a este libro que es un objeto artístico en sí mismo. Hemos disfrutado hablando de nuestra lectura, de las fotografías, del tacto de las páginas, de los detalles como el diseño de las guardas, que imita el papel pintado de aquel salón en un lugar del norte de Francia.   La historia de Wattebled o el rastro de las cosas ( Fracaso Books , 2020) comienza un domingo de otoño de 2019, cuando Paco Gómez encuentra en un puesto de El Rastro de Madrid unas cajas con negativos de cristal de principios

“Novela de ajedrez” de Stefan Zweig

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  “Sé que te gusta este autor. ¿Quieres estrenar el libro o ya lo has leído? Las ilustraciones son muy hermosas”. Con estas palabras y con una fotografía de la portada, me informaba mi amiga Mª Sierra Amo sobre la llegada de un nuevo libro a la biblioteca de Lucena : La novela de ajedrez (Edelvives, 2020), de Stefan Zweig, con dibujos de David Álvarez (Tlacuiloa), y prólogo y traducción de Rafael Hernández Arias.   En pocos minutos ya estaba saludando, tras los cristales, a María Teresa Ferrer y Mª Sierra Amo, bibliotecarias de Lucena, para conseguir el libro que me habían reservado. Todavía lo tengo en mis manos, pero pronto volverá a la sección de novedades de esa biblioteca cargada de recuerdos, que se ha ido convirtiendo con los años en otro segundo hogar para mí.   Hace tiempo que leí esta novela en la colección Austral, de la editorial Espasa-Calpe. Era la cuarta edición, de 1973, que un buen amigo había conseguido en los años 80, hurgando entre los estantes de una papelería

"El infinito en un junco" y el club de los letraheridos

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Biblioteca de Peñarroya-Pueblonuevo Un día, mientras hablaba con un amigo sobre la película Fahrenheit 451 de François Truffaut, basada en la novela de Ray Bradbury, descubrí que uno de los personajes literarios con el que me sentía identificada era el de aquella mujer rodeada de montones de libros que los bomberos habían rociado con gasolina. Si sus amados libros habían sido condenados a la hoguera, ella también ardería. Y, ante el estupor de esos bomberos, cuya misión era quemar libros, la mujer encendió una cerilla y la dejó caer.   El infinito en un junco (Siruela, 2019), de Irene Vallejo, es una declaración de amor a los libros y a la lectura, un ensayo personal en el que la erudición se transforma en un diálogo de la autora con sus lectores. Irene Vallejo es una letraherida, que confiesa con humildad su pasión y rinde su particular homenaje a los libros, esos compañeros de viaje en el camino de la vida. Que libros como El infinito en un junco se conviertan en best sellers ,