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Mostrando entradas de junio, 2021

"La bella extranjera. Praga y el desarraigo", de Monika Zgustova

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La bella extranjera. Praga y el desarraigo es un libro de tamaño pequeño, manejable, cuidadosamente editado. Pero en esas 120 páginas se sintetiza más de un siglo de historia y de literatura. Monika Zgustova  ha reunido ensayos y artículos con los que recorremos las calles de Praga, la ciudad donde ella nació, y que tuvo que abandonar tras el “naufragio de la Primavera”. Era solo una niña cuando vio cómo los tanques rusos “bajaban con enorme estrépito” por la avenida donde vivía: En la ciudad de Kafka –y de Odradek–, el tema del desarraigo fue esencial para toda la pléyade de grandes escritores. A todos esos autores les tocó vivir la marginación que uno experimenta en el totalitarismo cuando se opone a él. La marginación y la culpa por ser diferente. Por las páginas de La bella extranjera pasean Milena y Kafka, Marina Tsvetáieva (la poeta exiliada rusa, enamorada de Praga) y Boumil Hrabal, Václav Havel y Milan Kundera… Y autores más jóvenes como Radka Denemarková, quien escribe: “Sol

La isla de Sajalín, de Antón Chéjov

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  Kafka, Dostoievski y Chéjov en la colonia penitenciaria (La isla de Sajalin I) Antón Chéjov puso pie en la isla de Sajalín el 11 de julio de 1890, tras un largo y difícil viaje de tres meses y veinte días atravesando el continente asiático; pero en La isla de Sajalín nada nos cuenta de todas las dificultades, pues la obra comienza cuando el escritor llega a Nikoláievsk, en la desembocadura del río Amur . Chéjov se embarca en el Baikal, que lo trasladará a Aleksándrovsk , el “centro de la civilización de Sajalín”, “una pequeña y agradable ciudad de tipo siberiano, de unos tres mil habitantes”, donde se encuentra la residencia del comandante de la isla, a quien Chéjov visita al día siguiente de su llegada. El comandante le facilita un salvoconducto con el que le autoriza a visitar todas las prisiones y colonias; lo único que no le puede conceder es que se entreviste con presos políticos. Chéjov camina por Aleksándrovsk y se da de bruces con la realidad. Toda la isla era una cárcel: